martes, 26 de julio de 2016

¡El glorioso 19 de Julio y la Revolución que ya no existe!
Sandino fue de ideales… NO para hacerse de reales.
Estaba en la ciudad de León para cuando llegó aquel ansiado y glorioso día de la liberación, el 19 de julio de 1979; con varios de mis hermanos, nuestra madre nos había trasladado desde Managua, luego de que la Guardia Nacional de Somoza retomara la capital a finales del mes de junio, con nuestro hermano mayor Egberto (fallecido hace 4 años) habíamos participado en la insurrección en Las Américas 4 y no pudimos irnos con los guerrilleros que se replegaron hacia Masaya.
Después de años de lucha, represión y cruentos combates, con sangre derramada y muchos caídos, León fue de los primeros territorios declarados libres de la tiranía somocista, aunque un reducto de la guardia nacional, con el Comandante de Plaza Gonzalo Evert (Vulcano) a la cabeza, permanecía en la fortaleza El Fortín de Acosasco.
Dicho militar, logró huir de ese lugar y del país sin responder por sus acciones criminales, aunque muchos años después declaró desde Miami que nunca le hizo daño a nadie que sólo cumplía con la ley, apostando a que no nos funcione la memoria histórica.
Las ruinas de la 21, del comando y otros lugares destruidos, con incontables víctimas, son testigos de las atrocidades a su cargo. La Dra. Vilma Núñez fue una de sus víctimas, en su testimonio nos comparte cómo fue detenida y torturada en los últimos meses del somocismo, sufriendo el encierro en El Fortín y otros centros de la dictadura.
En el parque de la ciudad universitaria hubo una concentración para recibir a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. Allí vivimos emociones indescriptibles como inolvidables, multiplicadas en la Plaza de la Revolución aquel 20 de julio, en la que no tuve la oportunidad de participar.
Fueron tiempos no sólo históricos, significó entre otros una concentración de lo vivido y sufrido, con la apuesta legítima que comenzaban nuevos tiempos, era la liberación de Nicaragua y para los que estábamos chavalos, fue el inicio y a la vez la entrada triunfal de la Revolución Popular Sandinista, con el pueblo y su juventud de protagonista.
Mi generación, la de los 80, asumió el compromiso de tomarse el cielo por asalto (frase dicha por diversos personajes en diferentes tiempos), muchos de los que nos antecedieron lo demostraron con su propia vida. Fue la máxima expresión de lo que son los ideales, entregar la vida sin esperar nada a cambio, fue la lucha por la libertad y contra la opresión.
Marcharon hacia el sol de la libertad y no volvieron. Cayeron en cumplimiento de su deber, en defensa de la patria, varios en el primer combate o en una emboscada, algunos murieron cruzándose ríos crecidos, otros se extraviaron en la montaña y no aparecieron, no pocos fueron secuestrados, torturados y ejecutados, todos héroes y mártires.
Acciones heroicas en combates desiguales, tanto en las batallas insurreccionales como en la defensa de una Revolución construida a sangre y fuego, con el dolor de los heridos, de las heridas y los llantos de las madres por tantos hijos, hermanos, novios y novias caídas.
…Porque el color de la sangre jamás se olvida… decíamos cada vez que caía uno, otro y luego otro u otra, y así más y muchos más, en fin incontable la cantidad de nuestros muertos por lo masivo y nocivo de la guerra, que después de ser contra los ex guardias nacionales, se tradujo en guerra entre nosotros con nuestros propios campesinos. Fue otra guerra nacional, independientemente del financiamiento del imperio que no quería a esa nuestra Revolución ni otras en C.A.
Después del primer 19, también hubo juventud dispuesta al sacrificio, caracterizada por sus valores y principios resumidos en la organización y movilización masiva, como la Cruzada Nacional de Alfabetización, la mejor obra social y evidencia de que se trató de hacer una Revolución para y con la gente independientemente de lo que ahora tenemos o que ya no tenemos, porque la Revolución no existe…
…O si existe, es de la boca para fuera, porque para adentro especialmente desde el poder, lo que abunda es dinero mediante el enriquecimiento ilícito, más dinero para acumular más poder, muy lejos de aquellas causas nobles y desinteresadas. Nada que ver con los ideales de Sandino, Fonseca y tantos caídos.
Cómo va haber Revolución si está vivito y coleando el continuismo, y la reelección tiene matricula eterna como en los viejos tiempones del Somocismo inaugurado con el primer Somoza que mató a Sandino y después se hizo Presidente, cargo al que nunca aspiró Sandino y el que tenemos ahora quiere ser por siempre.
¿Qué queda de esa historia gloriosa, escrita con sangre…?
…Quedamos muchos no sólo para recordarla como pura nostalgia, sino para retomar el espíritu de lucha y desmontar la contrarrevolución en marcha de quienes hacen y deshacen en nombre de ella y su segunda etapa, que destacan por sus tapas y todos los abusos de esos señores del poder.
La reflexión incluye asumir para nuestra memoria histórica que en esos 11 años de Revolución nos entregamos por entero pero también de una u otra manera la cagamos, caso contrario es creérnosla de la mamacita, Ah… la cagamos pero hay algo fundamental que marca una diferencia y es que no todos robamos. Los abusadores que quedaron a manos llenas, desde entonces no han rendido cuentas, ahora nos entretienen con cinismo proclamando que combaten la corrupción... NO veo cómo…  

En los años de la Revolución también hubo graves violaciones a los Derechos Humanos, sin que hasta la fecha se haya hecho justicia en todos y cada uno de los abusos en perjuicio de la vida y la integridad de muchas personas. La Verdad y el Derecho a la misma es un tema que se evade con la premisa del olvido. La impunidad ha sido una de las fórmulas del poder en todos los tiempos y en la actualidad se generaliza.
En los últimos años, particularmente en ocasión de los 19 de julio, se intensifica la polémica de si existe Revolución y qué queda de la misma. Con mi esposa y mis hijas, recordamos y reflexionamos que quedamos nosotros, todo un pueblo que entregó la vida de sus hijos. No podemos ni debemos olvidar especialmente a los que hicieron posible ese glorioso  19 de julio del que tanto hablamos.
NO nos arrepentimos de haber participado en ese hermoso intento de lo que fue la RPS.
Mi respeto y admiración eterna por los caídos, por los discapacitados, por las madres y viudas de los héroes y mártires; por los  Ex combatientes que a montones siguen mordiendo el leño en busca de empleo para sobrevivir con dignidad y que en la actualidad desfilan, sometidos a tratos humillantes de promesas y más promesas, la mayoría incumplidas por quienes se erigen como la nueva dinastía que subió y no se quiere bajar de las alturas del poder, imitando lo peor del antiguo y oprobioso régimen por el cual y contra el cual se sacrificó ese pueblo conocido mundialmente por su gesta hecha canción y solidaridad más allá de nuestro charco.
Respeto por las víctimas de la guerra, quienes sin partido ni bandera están partidos por un sistema que profundiza la desigualdad y la injusticia agravada por la represión contra los que reclaman al poder para que los deje de joder y que cumpla lo que tanto prometió.
Nunca pudimos tomarnos el cielo por asalto, aunque estábamos conscientes que se trataba de sueños que contagiaban de energía y compromiso, demostrados en la práctica, movilizados en todos los frentes sin que nos esperara ningún programa concreto, ningún puesto de funcionario público, ni casas ni carros, muchos menos de los que exhiben ahora codeándose con los viejos ricos.
En los 80 la posibilidad real era la movilización por la Revolución con boleto sin retorno. Y la juventud de entonces cumplió, no fuimos indiferentes y lo podemos expresar con orgullo.
Recordando a Sandino: otros (y otras) nos seguirán…, agregaría cada cual a su manera, para vivir en libertad y sin miedo. El sueño hermoso y doloroso, el ideal, el deseo de tocar el cielo, aunque hablando en nicaragüense, no lo asaltamos… nunca llegamos, eso sí, unos cuantos vivianes y oportunistas (que no fueron lentos) se encargaron de asaltar todo lo que tenían a la mano…
Asaltaron el poder y las riquezas materiales. Aunque se declaran anti imperialista y contra el capitalismo salvaje no renuncian a lo que éste produce, por eso los vemos en sus caravanas de vehículos de lujos, viven en sus mansiones millonarias, mientras una buena parte del pueblo sigue siendo millonario de lombrices.
Es cierto, no pudimos llegar hasta el cielo, quizá porque los asaltantes del poder, los de arriba, se robaron hasta la escalera grande que nos llevaría al mismo. Muchos nos quedamos con ideales y ellos con los reales.
Mi mamá nos enseñó en medio de la prole numerosa y en pobreza económica, a no tocar el dinero ajeno y ser ricos en dignidad.
Queremos justicia social, vivir con libertad y sin miedo.


No más Somocismo encarnado en los que usan ropaje de Sandinismo

sábado, 2 de julio de 2016

Recordando a mi amigo y colega Bayardo Izabá Soliz

El 01 de julio de 2011, hace 10 años, transcurrido la mitad del día, recibimos una llamada telefónica que nos dio cuenta sobre la muerte de Bayardo, producto de un paro cardíaco. En nuestro clima inestable, con inviernos de sequía o de tremendas inundaciones, ese día a pocos minutos de conocer sobre su muerte empezó a caer un aguacero que se mantuvo durante la tarde y la noche, lluvia que no impidió la presencia de muchos amigos y amigas del CENIDH y de quien fuera su Director Ejecutivo en los últimos seis años.

Conocí a Izabá en los tiempos de estudiante de Derecho en la Universidad Centroamericana UCA, a finales de los 80, era disciplinado, estudioso y la primera impresión que tuve de él es que era bien serio. Después fuimos más que compañeros de clases. Más de una vez coincidimos en las gradas de lo que fue el estadio de la universidad donde nos preparábamos para los exámenes. 

Minutos antes de la salida de clases por la noche, veíamos a llegar a su esposa Ivette Solís; ambos compartieron muchos años, con dos hijos: Bayardo, que ahora es mayor de edad e Ivettita, como le decía él desde recién nacida, en la actualidad es una joven que tiene 19 años de edad.

Ambos teníamos en común el haber pertenecido a la llamada generación de los 80, época en que muchos jóvenes fueron impactados por la guerra, con miles y miles de víctimas, entre muertos, heridos, secuestrados y desapararecidos. Una época que se tiró al olvido, a conveniencia de los poderesos y contendientes que, se supone, sacrificaron todo, incluso la verdad y la justicia, en nombre de una paz duradera que se esfumó en poco tiempo y que nunca se estableció como sí la impunidad y el dolor de tanta gente.

Bayardo me hacía memoria de su participación en los días finales de la dictadura de Somoza, en ese tiempo vivía con su mamá y hermanos en Las Américas 4 (hoy Villa Venezuela) entonces otra coincidencia entre ambos porque en el mismo barrio vivía con mi familia, involucrada en la insurrección final de 1979.

En mis dos últimos años de la carrera, fui Presidente del CEUUCA, él hizo campaña a mi favor desde la elección por nuestro grupo de clases y nos fue fácil relacionarnos por el nivel de compromiso que teníamos, así compartimos varios momentos de la protesta por el 6% y a la Autonomía Universitaria.

Esa fue la época de la llamada transición de los años 90, caracterizada por la polarización, violencia, falta de tolerancia y exclusión; nos tocó pasar el Niágara en bicicleta, sobreviviendo en la informalidad; él no se amilanó en esos tiempos de vacas flacas. Historia de lucha que en corto tiempo se distorcionó por completo y favor del partido que ya en el poder (otra vez), anuló toda expresión de autonomía y financiamiento en libertad.

Nos graduamos  en la misma promoción, junto al flaco Xavier Pérez quien antecedió a Bayardo como Director Ejecutivo del CENIDH. Recibimos el título de Licenciado en Derecho de manos del Padre Xabier Gorostiaga y del Decano de Derecho Rodolfo Sandino Arguello, ambos académicos que también ya no están físicamente con nosotros.

De dicha promoción recuerdo que cenamos cada quien con su núcleo familiar, con Bayardo celebró su mamá que moriría pocos años después, hecho que lo impactó bastante; muchos años antes había muerto su padre que coincidentemente falleció a la misma edad en que murió Bayardo.

Me fregaba cada vez que recordábamos que al salir del acto de graduación realizado en el Olof Palme, casi boto a mi mama al arrancar el vehículo que me prestaron para la ocasión, pues mi vieja aun no se había montado al mismo y por dicha que el Bayardo me gritó Gonzalo H… vas a matar a tu mama. Andábamos con mi esposa, mi hija mayor y también mi papa que murió años después.

Tantas las coincidencias con él y Xavier (también generación de los 80) que sucesivamente realizamos pasantía en el CENIDH, donde nos quedamos, adquiriendo nuevos compromisos como defensores de Derechos Humanos. Esta institución defensora de derechos humanos, para todas y todos, marcó nuestras vidas: Dando y recibiendo, cuya motivación central es la gente y sus clavos, asumiendo los riesgos de defenderlas y acompañarlas, con la dirección, influencia y educación práctica de la Dra. Vilma Núñez de Escorcia a quien conocimos gestionando a favor de nosotros en la lucha universitaria.

Cuando nos graduamos en 1993, no habíamos digerido completamente la cena de celebración, cuando Bayardo y yo, viajamos hacia la zona donde estaban concentrados los rearmados que por unas horas se tomaron Estelí en julio de ese año; de la que hubo resultados mortales y secuelas de horror y dolor para muchas familias, porque no terminaba de superarse la era de violencia. El propio día del asalto armado, todo el equipo del CENIDH se movilizó hacia Estelí, aun se escuchaban los disparos y por supuesto allí estuvimos con Izabá. Dado que eso fue hace ya varios años, probablemente la generación lo sabe porque sus padres y abuelos se lo contaron y por si acaso, la toma armada la dirigió una persona conocida como Pedrito el hondureño, quien seguiría ejerciendo acciones que en la actualidad muchos no olvidan.

En el CENIDH, las vivencias y experiencias compartidas con Bayardo, fueron muchas, quien asumió responsabilidades, como Director de Defensa y Denuncia y luego como Director Ejecutivo. Tenía una capacidad de imaginación e iniciativa que le provocaba una facilidad extraordinaria para proponer acciones a lo interno y en alianzas, en éstas últimas creía mucho, su confianza en exceso le caracterizaba, hasta la tolerancia de quienes alguna vez le ofendieron en su calidad de defensor.

El CENIDH contribuyó junto con otras personas, en la desmovilización y desarme de grupos de rearmados, así celebramos y con honor la titulación universitaria, éramos parte del equipo legal y nuevecitos de paquete en el CENIDH. Bayardo se puso las pilas con la Dra. Núñez en el proceso de desarme del FUAC, cuyo estado mayor después fue ejecutado por el Ejército. En ese tiempo tenso e intenso, se dieron los dos famosos secuestros en los que desarrollamos actividad a favor de la vida e integridad de los secuestrados.

A Bayardo lo recordamos como un defensor nato, lo vimos desarrollarse en diversos conflictos sociales, en enfrentamientos callejeros, batallas campales escenificadas en el contexto de la lucha universitaria, paros de transporte y la represión a los médicos pro salarios; así como en los constantes desalojos violentos.

Procedía de una familia humilde trabajadora, su trayectoria como insurrecto o rebelde contribuyó para que en las graves situaciones violatorias a los DDHH se desenvolviera con naturalidad enfrentando los peligros que implica defender de verdad a las víctimas de los abusos de poder, convencidos de que todos los gobiernos violan los DDHH. Ahora, 10 después, observamos con mayor claridez que, el problema fundamental no es derecha ni izquierda, sino entre democracia y dictadura, peor aun como la actual que se sostiene a sangre y fuego, mediante los fusiles del terror.

En esas circunstancias, compartimos entonces, pedradas, cachiporrazos, gases lacrimógenos, balas de gomas, insultos y amenazas que los defensores nos hacemos acreedores por ejerer como tales.

Antes de su muerte, juntos verificamos la intolerancia y los niveles de ataque y represión del régimen que nos desgobierna, un par de ejemplos:

En octubre de 2008, centenares de “amorosos” integrantes de las fuerzas de choque, nos agredieron y robaron una cámara fotográfica, cuando ejercíamos labor de acompañamiento a mujeres defensoras perseguidas y criminalizadas por el orteguismo mediante la Fiscalía y;

El 10 de diciembre del mismo año, en el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las mismas fuerzas criminales e impunes atacaron con morteros y pedradas, la movilización ciudadana en la que participamos con centenares de promotores. En ambos ataques se destacó la institución del orden actuando (sin protegernos) como policía partidaria. De esos ejemplos podemos deducir que, eran el preludio de la generalización de la represión que, en abril de 2018, desenvocaría en la lagítima rebelión frente a la tiranía y opresión, y que para mantenerse en el poder ordenó disparar a matar.

Más de una vez, cuando nos reuníamos para celebrar algún cumpleaños o porque se nos ocurría irnos a echar unos cuantos tragos de cañita (contribuyendo con la pobreza de los pellas), me decía que cuando yo muriera, él daría el discurso de despedida… Bayardo se nos fue hace 10 años, a mi me tocó recordarlo tal como era.

Aquí estamos querido amigo y hermano, con la convicción de seguir comprometido con la gente desposeída y especialmente con las víctimas de los poderosos, como los que ahora, en nombre de una revolución que no existe, destruyen el país; con el agravante de la perpetración de crímenes de lesa humanidad que, por ahora, se mantienen en total impunidad.

No puedo dejar de recordar que en sus últimos días me compartió con una serenidad increíble, sobre su inminente partida, que venía de conocer el lugar donde sería enterrado, su nuevo hogar, que estaría en la entrada del cementerio de Mateare, su pueblo natal, para ser del comité de recepción de los que seguirían después.

Así recuerdo a Bayardo, como un profesional que optó por el servicio a los demás y no haciendo billetes, defendiendo intereses para los cuales no pocas veces hasta se tuercen y corrompen procedimientos.

Estoy seguro que sufrió antes de su final, pero más seguro que vivió intensamente lleno de un compromiso digno de imitar. No era perfecto, y si encuentran a uno que lo sea, me lo presentan.


Con cariño, en tus 10 años de partida querido Bayardo.

miércoles, 29 de junio de 2016

Jóvenes de la Caravana Mesoamericana para el Buen Vivir
Los hicieron vivir y sufrir 48 horas presos en Nicaragua

Era cerca del medio día del pasado sábado. Byron Reyes Ortíz, costarricense, Daniel Espinoza Giménez Cacho, español-mexicano; Salvador Tenorio Pérez, Eugenio Paccelli Chávez y Emmanuel de la Luz Ruiz, mexicanos y Ana Laura Rodríguez, argentina, son los seis jóvenes de la caravana mesoamericana para el buen vivir, quienes promueven el uso racional de los recursos con perspectiva ambiental. Estaban en La Fonseca comunidad de Nueva Guinea, a más de 300 kilómetros de Managua, cuando los sorprendió una arremetida de atropellos.

En su recorrido, ya habían estado en los países de norte, territorios considerados altamente peligrosos en materia de seguridad en general, donde los activistas y promotores de cualquier derecho no están exentos. Por supuesto, para el imaginario de esa juventud, no cabía que en el país “más seguro” les pasara algo grave, máxime que oficialmente hay un slogan parecido al de la caravana: Vivir bonito…

La persecución, intimidación y cárcel fue cuando la solidaridad de los jóvenes llegó a uno de los lugares donde está la resistencia campesina, La Fonseca comunidad de Nueva Guinea, donde defienden sus tierras y su dignidad frente a la ignominia de un mega proyecto entreguista que solo beneficia a la familia en el poder y sus allegados.

Doña Francisca Ramírez líder campesina del Consejo Nacional de defensa de la tierra, el lago y la soberanía y otros dirigentes campesinos eran los anfitriones de los seis jóvenes de la caravana; en el lugar se enseñaba y aprendía a construir hornos ecológicos. A todos se los llevaron presos por un accidente donde un campesino resultó con quemaduras cuando un barril tomó fuego, a lo que el propio Presidente Ortega denominó “una explosión al manipularse sustancias tóxicas”. Pueden ver en el 19 Digital de la pareja que ese día de represión fue denominado como día de bendición. 

En la unidad policial de Nueva Guinea dejaron en libertad al grupo de nacionales, con lo que se evidenciaba la inexistencia de delito alguno; no obstante les insinuaron la comisión de crímenes graves, mientras tanto a los muchachos extranjeros, los trasladaron hasta la capital “solo para hacerles unas preguntas”, eso les dijo un oficial de policía.

Fiscalía: No estaban detenidos ni desaparecidos. En conferencia de prensa realizada el día lunes 27 del mes en curso, la Fiscalía de Managua señaló que los seis jóvenes NO estaban detenidos ni desaparecidos que habían sido requeridos para una investigación… Entonces, si no estaban detenidos ¿cómo explican que los hayan mantenido incomunicados, incluyendo tortura psicológica...?

Para la Fiscalía los seis extranjeros permanecieron entretenidos o de huéspedes de Migración y Extranjería donde los siguieron interrogando y pretendían que firmaran “voluntariamente” una declaración a la ciega. Farsa como esa, de que nunca estuvieron detenidos no tiene parangón. La tragedia como comedia.

48 horas detenidos arbitrariamente sin causa legal alguna, ni migratoria, ni criminal. A los nacionales y extranjeros les violaron sus derechos humanos a la libertad, integridad y el derecho a un legal y debido procedimiento. Se trató de un abuso de poder con la responsabilidad del propio Presidente que tenemos a la brava.

Desde el primer momento de la captura de los extranjeros hasta su expulsión de nuestro territorio, el régimen exhibió la soberbia, prepotencia y su carácter inhumano, por cuanto los sacó del país sin permitirles asistencia legal ni consular, derecho de todo extranjero y obligación internacional de los Estados.

Se trató de una detención arbitraria e inconstitucional, reprimiendo la solidaridad, el derecho de circulación y arriesgando lo que no sufrieron en los países más peligrosos: Su seguridad.

Cuando se dice legal y debido proceso, incluye el derecho a apelación para lo que hace a la deportación o expulsión, por supuesto todo eso solo está escrito en la Constitución, en la Ley de Migración y Extranjería nicaragüenses. Ambos instrumentos son lo que dice el comandante que sean, por eso es que tenemos una policía política que no atiende razones y derechos, sino todo lo contrario.

Ya se cuentan por decenas los extranjeros expulsados del país, en los últimos seis años del régimen impuesto por el asalto a la Constitución Política de Nicaragua. Entre ellos encontramos italianos, franceses, mexicanos, españoles, suecos, ticos, brasileras, de Argentina, venezolanos, peruanos estadounidenses, bolivianas y chilenos, o sea de este y del otro lado del charco.

Común: Sin causa legal alguna que justifique ningún tipo de apremio corporal, mucho menos su deportación o expulsión del país. El ejemplo es sencillo: Si a una persona la detienen porque se le imputa un delito y éste no existe… Entonces, cómo justifican su expulsión del país? NO hay, de hecho ni de derecho, nada que valide esa decisión abusiva que ha caracterizado a un Daniel Ortega y su esposa, y por supuesto a los órganos represivos.

En las últimas semanas, la dinastía en el poder ha estado repartiendo golpes como el boxeador desesperado que carece de técnica pero es experto en trampas, aunque sabe que nunca ganará la pelea a su contrincante, espera pegar uno de suerte para noquear y termina ahogándose en el ring.

Resultados positivos: La fuerzas represivas no logran silenciar la dignidad de gente valiente como las del movimiento campesino liderado por Doña Francisca, la protesta de los familiares de los detenidos se hizo sentir más allá de nuestras fronteras, así como el reclamo beligerante de algunas embajadas como la de México y Costa Rica.

Hubo nicaragüenses mediante las multiplicadas redes sociales y los que salieron a las calles a repudiar la criminalización de la solidaridad y no dejaron solos a los muchachos de la caravana, con lo cual dejamos constancia que una cosa es la familia que se parece a Somoza y otra la gente de Nicaragua que no se resigna a vivir y sufrir una nueva dictadura.


Ah… También se va desenmascarando el cuento y la farsa de que los abusadores son un buen gobierno. Buenos para la maldad es que son.

!Derecho que no se defiende es Derecho que se pierde!

martes, 14 de junio de 2016

Detención arbitraria e inconstitucional de joven mexicano
Jobany Torres Becerra

El 1 de junio en curso, en el Aeropuerto Internacional Augusto C Sandino, fue detenido el joven y ciudadano mexicano Jobany Torres Becerra, de 23 años de edad, cuando pretendía abordar un vuelo con destino a México. Según reportes periodísticos, Jobany desde su arresto permanece en la Dirección de Auxilio Judicial Nacional (El chipote), sistema carcelario de non gratos recuerdos pasados y presentes, caracterizados por actos de tortura, sea física o psicológica.

La noticia de la detención fue publicada la semana pasada, destacando el aislamiento en que permanecía, sin asistencia legal ni consular. Ya con referencias más completas se conoció que vino a Nicaragua en el mes de marzo de la Universidad Autónoma de Zacatecas, México. Seguramente cuando optó por hacer pasantía en nuestro país se imaginó a la Nicaragua Nicaragüita, solidaria, como la recibida por Sandino en México.

Pero, ¿Cómo fueron esos meses de estadía en una empresa minera en Nicaragua para motivar su decisión de irse sin avisar el 30 de mayo del año en curso, dos días antes de su detención en el aeropuerto…? ¿Cuáles son las razones de hecho y de derecho de su arresto? ¿Por qué los apremios ilegítimos, la incomunicación? Sea cual sea el cargo imputado en contra del joven Torres Becerra, ¿por qué lo acusaron a casi dos semanas de su detención?

Al respecto, es pertinente señalar que el artículo 33 de la Constitución Política de Nicaragua dice: Nadie puede ser sometido a detención o prisión arbitraria, ni ser privado de su libertad, salvo por causas fijadas por la ley con arreglo a un procedimiento legal. En consecuencia:

1) La detención sólo podrá efectuarse en virtud de mandamiento escrito de juez competente o de las autoridades expresamente facultades por la ley, salvo el caso de flagrante delito.

2) Todo detenido tiene derecho:
2.1 A ser informado sin demora, en idioma o lengua que comprenda y en forma detallada, de las causas de su detención y de la acusación formulada en su contra; a que se informe de su detención por parte de la Policía y él mismo a informar a su familia o a quien estime conveniente; y también a ser tratado con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.

Por su parte el numeral 2.2 dice: A ser puesto en libertad o a la orden de autoridad competente dentro del plazo de las 48 horas posteriores a su detención. De la simple lectura y sin ser abogados, podemos concluir que no hay detención sin causa legalmente establecida. Entonces, la constitución y los derechos humanos se violentan cada vez que una persona permanece detenida por más de 48 horas sin ser acusada y puesta a la orden de la autoridad competente, para ser preciso ante un juez.

En el caso del mexicano Torres Becerra, la acusación fue puesta el domingo 12 de junio y la audiencia preliminar ante un juez local fue ayer lunes 13 de junio. Conclusión: Fue acusado fuera del término y en violación a su derecho y garantía, permaneciendo arrestado sin causa legal debidamente establecida.

Pero, los operadores políticos que actuaron en ese enredo jurídico tratan de componerla señalando que su detención se formalizó el día 10 de junio, otra más de la serie de abusos cometidos en perjuicio de los derechos individuales del detenido. Qué clase de cáscara o desfachatez afirmar que legalmente fue detenido hasta el 10.

De dicha confesión podemos deducir que desde el 1 de junio entonces lo tenían efectivamente secuestrado, porque el ciudadano mexicano NO tenía ninguna causa legal o irregularidad migratoria que justificara la “retención”, que por lo demás resulta repulsiva considerarlo retenido y casi que entretenido en manos del Chipote.

La fiscal que lo acusó en conferencia de prensa hizo gala de los motivos que habían dado lugar a ponerlo a la orden del juez bajo el cargo de simular su desaparición para desprestigiar al gobierno de unidad y reconciliación, aplicándole el artículo 473 del código penal que dice: “quien ante la autoridad competente simule ser responsable o víctima de un delito, o denuncie uno inexistente y provoque actuaciones de investigación o procesales, se le impondrá de cien a doscientos días de multa”.

Como observamos, la pena es pecuniaria, de tal manera que no existe la más mínima razón y proporcionalidad de su arresto prolongado, porque la constitución lo prohíbe y la ley específica indica que no cabe prisión ni preventiva ni definitiva. A petición de la fiscal el juez ordenó prisión porque el acusado es extranjero, distinción que viola el derecho constitucional y universal de no discriminación.

Ahora bien, si Torres Becerra abandonó el lugar de su pasantía sin avisar… ¿Cómo es que “simuló su desaparición ante autoridad competente…? En todo caso, si cometió una falta que movió a la diligente policía, ¿acaso ésta no se constituyó en una real amenaza para la seguridad e integridad del detenido arbitrariamente?

La negativa de permitirle asistencia legal y consular es otro derecho y garantía violentado en perjuicio del detenido. Es más, se cuenta que fueron otros mexicanos quienes informaron a su embajada de que el estudiante Torres Becerra estaba en el chipote y fue hasta la audiencia de ayer que se conoció que el consulado mexicano pudo ver al referido joven, irrespetando el Estado de Nicaragua, la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.

Para variar, el detenido fue presentado con señales de una evidente golpiza minimizada por la fiscal quien manifestó que el mexicano Torres se golpeó solo, se auto infligió las lesiones debido a su aflicción, a la angustia que le causó haber mentido y provocado una tensión nacional e internacional.

O sea, estamos frente a un ciudadano que inventó una mentira para desprestigiar al buen gobierno de los operadores políticos. El mexicano se constituyó entonces en protagonista de un acto tan grave como fue ofender a un gobierno honesto, honrado y que nunca nos ha mentido a los nicaragüenses, eso sí es para una película de malvados y de mala calidad.

En caso de que fuera cierto todo lo que se dice por el Estado… ¿A dónde está el acto de justicia?, pues el encierro con denegación de sus derechos, es propio de una venganza y por la enrarecida historia del caso, en eso sí coincidiríamos que los convierte en único y originales, por la cáscara, falta de dignidad y vergüenza en la administración o manipulación de justicia.

Si existe un delito y de verdad muy serio, es el de detención ilegal, arbitraria, prolongada e inconstitucional. Ah... Se presume tortura mientras no demuestren lo contrario.

Por si faltara algo… Está el teatro: Un cierre de caso donde el mexicano ayer se declaró culpable, pues el cálculo de los operadores políticos es simplificar el clavo (problema) del gobierno de Nicaragua, para que no se siga hablando más y reducir los costos de otra más, de una cadena de abusos, por desgracia ya común en nuestro paisito.

Por imposición o por convicción, lo que tenemos de instituciones no disimulan su orteguismo, el mismo que les impide realizar las debidas diligencias de investigación para esclarecer una larga lista de verdaderos y graves crímenes que permanecen en la impunidad. Se mueven y se conmueven en casos por selección con discriminación.

Lo que nos debe quedar claro es que, sean mexicanos, ticos, italianos, de cualquier nacionalidad, en Nicaragua nuestra constitución reconoce por igual y sin discriminación los derechos humanos como los que fueron y son violentados en perjuicio de  Torres Becerra. Lo demás es pura si mula ción.


¡Derecho que no se defiende en Derecho que se pierde!

sábado, 4 de junio de 2016

A Benito Chele  

Éramos jóvenes cuando nos conocimos, vos no alcanzabas los treinta yo rondaba los 33. Llegaste al CENIDH como conductor, eras un militar retirado después de haber prestado servicio en los 80, esa trayectoria de tu vida nos la contaste apenas comenzaste; tiempos en que todavía las contradicciones se resolvían a balazos, con los rearmados (los re contras y los re compas). Esta parte de la historia, de violencia y privación de la vida, fue tema y contenido primordial del accionar del CENIDH en sus primeros años de fundación.

En ese contexto transitaste de soldado a profesional del volante y recorriste muchas partes de nuestro territorio con la responsabilidad de salvaguardar la vida y seguridad de tus colegas de trabajo, a tu lado entre esas muchas ocasiones, anduvo y estuvo la Presidenta del CENIDH, Dra. Vilma Núñez de Escorcia.

Cuántos momentos y días difíciles y especiales viviste con ella y con nosotros, con el colectivo de defensoras y defensores, junto con Humberto (el gordo que ahora está flaco) recogiste historias completas o las completabas simultáneamente mientras el equipo investigaba las denuncias por violaciones a DDHH o participando en alguna manifestación, talleres de educación, todo en pro de acompañar a las víctimas en lucha y a los sectores más desposeídos.

Te convertiste en un activista de DDHH. Quizá no habíamos levantado alguna información relevante, ahí estaba tu intuición que trascendía a tu principal responsabilidad de conducir. Fueron más de 20 años, dos décadas con nosotros y por los otros. 

Recuerdo que estábamos tiernos en la onda de defender DDHH cuando viajamos a Honduras, en busca del nicaragüense Juan Pablo Laguna Cruz, acompañando a su hermana Adilia Laguna, una mujer que nos brindó una demostración de lucha, valentía y dignidad.

En ese viaje pasamos horas de emoción con tensión como el momento de exhumación del cadáver de Juan Pablo, asesinado por agentes hondureños, Adilia en su cara les dijo asesinos. Ahí andábamos, sin conocer ese territorio, incluso no extraviamos por un rato y vos te veías nervioso, no era para menos dada tu responsabilidad de llevar y traernos de regreso.

En las diversas experiencias caracterizadas por el riesgo, estuvo también tu participación señalando u observando con pertinencia acerca del cuidado que debíamos tener para no sufrir mayores daños y riesgos.

Después de superar esos momentos especiales por lo general recurrimos a la risa y al gozo, a la jodedera, una combinación del compromiso asumido con todo lo que ello implica y la satisfacción de servir a los demás. Ahí, en todas esas hermosas y riesgosas jornadas estuviste con nosotros.

No es extraño entonces, ahora que te han privado de la vida, la avalancha de tus amigos y amigas viniendo al Cenidh o preguntando por vos y el final no esperado.

Los que trabajan como conductor de forma permanente, viajando a lo largo y ancho de Nicaragua, por la fatiga propia de esos recorridos, prevén la posibilidad de los riesgos de sufrir cualquier accidente. Por ende, algunas de las llamadas preguntaban si tu muerte había sido producto de un choque, NO…

...Sin imaginarlo un conductor de alta y homicida velocidad, fue quien levantó por los aires tu vida, sin darte la oportunidad de decirnos hasta siempre. El alcohol combinado con la temeraria y criminal velocidad hizo posible ese trágico y nefasto resultado. 

Uno de los canales propiedad de la nueva dinastía exhibió tu cuerpo ya sin vida, aun cuando esas imágenes son impublicables y seguro jamás las pondrían si se tratara de uno de sus allegados, de esa forma te agraviaron pero nosotros reivindicamos tu rostro sonriente en la plenitud de tu vida.

Nos dejas el recuerdo vivo de la espera con el calendario en mano, en la cuenta regresiva de la venida de tu hija Jimena que estudia en España y que se juntaría con tu esposa Silvia Elena y tu otra hija María de los Ángeles.

A ellas, a tu familia nuestro abrazo solidario con profunda emoción. Mañana domingo que las acompañaremos para el hasta siempre, podremos decir junto que abrazamos una causa común por la que vale la pena vivir y luchar.

José Benito Díaz (Benito Chele): Nos quedamos con los mejores momentos que dedicaste en vida y para la vida.

Con cariño, tus colegas del CENIDH

jueves, 26 de mayo de 2016



Prohibido el paso

La presente reflexión parte de un hecho real, seguramente muchas personas lo han vivido, cada quien a su manera, yo contaré mi propia experiencia que comparto luego de varios sucesos similares que ya constituyen un abuso, sobre ello le mandé correo a un amigo del que omito su identidad. 

Mis primeros quince años de vida, los viví y crecí en occidente de Nicaragua, la mayor parte en León mi ciudad natal. La última casa que tenían mis padres era con un patio extenso, ubicada en un barrio popular, los límites colindantes estaban identificados por cercos de piñuela, otra con alambrado de púas. 

Generalmente nos cruzábamos de una casa a otra, lo hacíamos por pasos que nos conectaban a callejones y en corto tiempo estábamos jugando en el cuadro ubicado a varias cuadras, que en León son largas. Las tapias se levantaban donde había mejores condiciones de vida pero en ese tiempo no conocí rótulos que nos impidieran circular por las calles.

Restricciones aplican. Ahora abundan las señales que avisan: propiedad privada, no pasar, cuidado hay perros bravos, peligro cerca eléctrica y el infaltable no parquear, incluidas aceras tomadas, etc. En fin, la libertad tiene cortapisas y lo común es, en nombre de la seguridad, encontrar rótulos indicando “Prohibido el paso” y punto. Para garantía de dichos avisos encontramos guardas al gusto del cliente: Vigilantes de calles o de las empresas de seguridad que hay de todo tamaño y calidad. 

Así, Managua se llena de agujas, muros perimetrales o mecates haciendo las veces de retenes privados. Las diferencias y el carácter impenetrable está dado por el tipo barrio, reparto o residencial, hasta condominios que se distinguen por tener una única y exclusiva entrada, donde no hay conexión de calles con otros barrios o comunidades.

Pues bien, en esta semana le envié un mensaje por correo a un amigo que ahora se los comparto corregido y aumentado.

Querido amigo, hace poco te compartí quizá con un poco de humor, pues es mejor que el sinsabor, sobre el muro que nos impide circular con plena libertad entre tu reparto y el mío, entre nuestros dos barrios vecinos. No entiendo la lógica de dichas murallas, sea en forma de aguja o con mecate cruzado. El sentido común indica que bastaría una coordinación para el mejor entendimiento entre vecinos, mejor sería entre quienes dicen ser cristianos.

Las calles son públicas. Somos vecinos de comunidades hermanas, dirigidas por núcleos identificados como tales, y somos tan pequeños que nos conocemos y con mucho cariño incluido, entonces qué nos pasa...? Circular por las calles es un derecho porque son de todos y todas, tuyas y mías y a la vez de nadie en particular pues no son propiedad privada, son propiedad comunitaria, de ellas no nos podemos adueñar aunque sea en nombre de nuestra seguridad. Pero, la autoridad municipal no existe para estos derechos.

Soy de la idea que no debemos cerrar el paso a nadie, pues es común ver a algún amigo/amiga de ambos barrios caminando de un lado para el otro y eso me alegra porque lo contrario no tiene sentido. No somos la Villa, los de aquella película donde nadie sale y nadie entra. 

Resulta que una vez más no me dejaron pasar en mi vehículo, el guarda me expresó que había recibido instrucciones de no dejarme pasar, espero que no sea exclusiva orden en perjuicio mío, que no lleve dedicatoria por parte de algún hermano dirigente. A uno de éstos lo he visto cerca de mi casa, con todo y su vehículo, lo cual me parece bien porque es lo correcto. 

Discriminación. En ocasión de la puesta de un rótulo que con nombre y apellido dice: No hay paso para los del reparto vecino, le pregunté a uno de los amigos que dirige la empresa de seguridad en tu colonia, si esa decisión era por parejo, incluyendo a los amigos militares cuya academia está en el sector donde vivo y que tienen como paso común tu barrio. 

Por supuesto que a los militares no se les impide el paso, lo cual redunda en una distinción discriminatoria que no cultiva hermandad, amistad ni mucho menos alienta una relación de comunidad en fe y familia que pregonan los compañeros líderes que, en nuestros nombres, acordaron esta medida que privatiza el uso de las calles. Si de mi barrio están haciendo lo mismo, cortando el paso a los tuyos, sostengo la misma opinión de que injustamente nos separan

En nombre de la seguridad, desde lo más alto del poder y a nivel de nuestros barrios, se adoptan medidas que nos distancian, impiden la libre circulación con privatización de las calles y lo peor, con la delincuencia haciendo de la suya, cuyos criminales no están ni en tu familia ni en la mía. No obstante, gozamos del orgullo nacional porque nos proclaman que somos unos de los paises más seguros del mundo.

Al menos me queda la satisfacción de que seguimos siendo amigos, hermanos de luchas, independientemente de que ya no podamos cruzar las calles que unen a nuestros dos barrios. 

Que conste en el tuyo tengo con mi esposa, a nuestra hija mayor, lo que no fue suficiente argumento para que me dejaran pasar. La orden fue cumplida, aunque sea digna de lo absurdo. Mi abrazo fraterno para vos, extensivo a tu esposa y familia. Gonzalo.