miércoles, 27 de junio de 2018


La derrota de la dictadura Ortega Murillo y el castigo a todo un pueblo



Después de 70 días del levantamiento popular, Nicaragua y su gente ha dado una demostración de extraordinario civismo sin parangón en nuestra propia historia y como pocas en la historia de la humanidad, sostener una legítima rebelión desarmada, precisamente porque los graves conflictos y contradicciones siempre se habían resuelto por la vía de las armas entre los bandos. En el caso actual, no existen dos bandos, sino un Estado terrorista contra un pueblo desarmado.

La rebelión sorprendió a los tiranos endiosados del poder que, como monarcas absolutos, tienen sometidos hasta el último peldaño de las instituciones del Estado y creían también que tenían en la bolsa a todo el pueblo, bajo el engaño de los derechos convertidos en favores, claro, con el obligatorio agradecimiento casi de rodillas, humillación y aniquilamiento de la dignidad.

La represión generalizada dirigida desde el poder central con diversas bases de operaciones, tiene por misión castigar y aplastar la rebelión con todo el poderío y terror al alcance. Este estado criminal o estos crímenes de Estado, me recuerdan al femicida que antes de matar a manera de sentencia dice “si no sos mía nunca serás de otro”, el genocidio actual es la misma y monstruosa sentencia: Si nosotros no los gobernamos, primero los matamos pero nunca serán gobernados por otros. Los hechos hablan por sí mismos, si no estamos con ellos, entonces terror y castigo.

La nube más alta del poder en que estaban encaramados se les esfumó y se estrellan contra su propia soberbia y engaño, porque la realidad les dijo lo contrario, la dinastía Ortega-Murillo es rechazada mayoritariamente, el pueblo no los quiere más. 

Como su popularidad se vino a pique, solo rodeados por la fusilería de guerra, la reacción del poder ha sido castigar a todo un pueblo, desatando las peores formas de la guerra, sin estar en guerra, asesinando despiadadamente a los hijos del pueblo, mientras los hijos de la familia genocida están bajo buen resguardo, gozando de la fortuna mal habida.

Para la señora esposa del tirano que el recién pasado lunes calificó de milagrosa la operación limpieza que ordenó en los últimos días a sus escuadrones de la muerte, a manera de recuerdo le numeramos la monstruosidad de su “milagro”: 

·    Más de 200 personas, desarmadas en su totalidad, asesinadas o ejecutadas por armas de fuego, en particular por fusiles de guerra y de alta precisión utilizados por franco tiradores, cuyos almacenes están bajo el control de la Policía y el Ejército del régimen.

·   Aproximadamente 1500 lesionados, en su mayoría por las mismas armas nada “milagrosas” de los delincuentes del poder y sus reducidos allegados.

·    Más de 20 niños y niñas asesinadas, entre ellos bebes, a los que no les permitieron gozar ni desarrollar su vida.

·    Centenares de jóvenes lisiados, con secuelas graves y permanentes en sus órganos, sin posibilidad de volver a caminar o a los que les destruyeron la vista, con sus ojos arrancados por los milagrosos francotiradores, dejando una estela de desolación y horror.

·  Detenidos arbitraria e ilícitamente, multiplicados por centenares, perseguidos en una cacería feroz, obligados a huir para que aprendan la lección de que el Estado terrorista impone el “milagro” de tener ciudades y calles limpias, a punta de sangre y fuego.

·    Detenidos desaparecidos, cuyas familias, madres, padres, esposas, novias, hijos y hermanos preguntan por ellos, en diferentes cárceles por todo el país, especialmente en el centro de tortura El Chipote, nombre indigno para la historia de Sandino. 

   Detenidos y torturados, sabe mucho de ese horror señora de los "milagros", seguro que su esposo le habrá contado cuánto sufrió en las cárceles somocista y cómo puede tener alma y estómago para ser responsable de otra y peor dictadura.
·
     Nada milagroso son los enviados del binomio ensangrentado, mensajeros del terror que encapuchados esconden su identidad, en su tenebroso recorrido por Masaya, Nindirí, Granada, Jinotepe, Diriamba, Masatepe, El Crucero, León, Chinandega, Estelí, las Segovias, Matagalpa, Sébaco, Jinotega, Chontales, Nagarote, El Caribe nicaragüense, Tipitapa, Las Maderas, Ciudad Sandino, en los barrios orientales de Managua y en la UNAN, última universidad en resistencia, antecedida por la UNI, UPOLI y la UNA.
   
     Dice nuestra Constitución denigrada que, en Nicaragua no habrá más cuerpos armados que el Ejército y la Policía… Los cuerpos constitucionales no dicen ni pío, pero hacen bastante porque son los mismos que desde hace una década mantienen una operación limpieza en el campo, desarmando y matando a campesinos alzados. Si el Ejército no los desarma es porque son de los mismos o son ellos mismos.

      Fusiles de guerra en manos de cobardes, que atacan escoltados y en operación combinada con la policía y otros agentes del Estado que bajo el camufle de particulares, pretenden hacernos creer que no existe participación de fuerzas militares. Éstos últimos, por acción o por omisión están pegados.

¡Un milagro! Nada que ver… Se trata de un panorama criminal y de terror. Es castigar a todo un pueblo que creían jugado de cegua y que desde hace 70 días les viene gritando duro y claro: Basta ya y que se vayan!!!.

El que asesina a su pueblo y además usurpa el poder mediante el fraude y la corrupción NO tiene derecho a gobernar, NO hay constitución ni derecho constitucional que ampare a genocidas y desalmados. 

Eso sí, el camino a la cárcel tiene un proceso que espera por ellos, son pocos los países en que se podrán esconder.

¡Milagro... Asesinos es lo que son!

¡Que se vayan ya!

!!!VENCEREMOS!!!

jueves, 31 de mayo de 2018


Constitución y Estado terrorista
Escribo golpeado por los acontecimientos más dolorosos que he vivido y sufrido como defensor de derechos humanos en Nicaragua. El actual estado de terror desatado en los últimos 43 días, me trae el recuerdo de cuando tenía 18 años, era junio y julio de 1979, en el derrocamiento de la dictadura dinástica somocista. Época en que estabas con Somoza o eras tiro al blanco, peor para los que éramos jóvenes. Fue el tiempo de los escuadrones de la muerte, reeditados en la actual ola de represión.

La dictadura dinástica y sanguinaria de ahora asesina a jóvenes, niños y pueblo alzado en una rebelión desarmada. Bandera azul y blanco, pitos, tiradoras (huleras) y morteros han recibido el ataque cobarde de fusiles de guerra en manos de una estructura criminal organizada y dirigida desde el poder central a cargo de la familia Ortega Murillo.

El 18 de abril comenzó la rebelión nicaragüense frente a la tiranía y la opresión, acción legítima y constitucional, establecida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Como lo expongo en los dos artículos anteriores, el 19 de abril comenzaron a asesinar, desde entonces la familia en el poder mantiene la orden de represión criminal y como si se tratara de una guerra, sus soldados y paramilitares tiran a matar.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, en su informe preliminar del 21 de mayo pasado reportó 76 personas asesinadas, 868 heridas y 438 detenidas, sin poder determinar en ese momento la existencia y cantidad de detenidos desaparecidos. El Estado de Nicaragua, en el mal llamado diálogo, se comprometió a cesar la represión y comunicados de la Policía del régimen, dijeron que sus fuerzas del “orden” estaban en sus cuarteles, para justificar la falta de protección a la ciudadanía, el dictador también dijo que la Policía “no tenían orden de disparar”, los hechos lo desmienten.

Desde el informe de la CIDH y con el compromiso declarado del Estado de cesar la represión, los agentes y paras, han ejecutado a unas 30 personas que igualmente ejercían sus derechos humanos constitucionales. Es decir, en 43 días de protesta cívica al menos 100  asesinados, heridos y lesionados suman más de un mil. Detenidos, torturados se cuentan por centenares y una cantidad indeterminada de desaparecidos. Cómo calificar todo eso…? Como Estado terrorista, expresado en toda una estructura y organización criminal.

Por eso, mis dos temas anteriores tienen el título de Dictadura Sangrienta y La Dictadura va a dialogar con orden de matar. No hay que ser adivino para acertar, pues basta observar los acontecimientos para concluir que nos desgobierna una tiranía armada y sanguinaria, los hechos hablan por sí mismos.     

Derechos constitucionales

Como defensor de derechos humanos, en incontables experiencias me ha tocado abogar por la vida e integridad de moros y cristianos, incluidos los que en el pasado reciente, “gobernando desde abajo” paralizaron el país permanentemente durante 16 años y ahora, desde arriba son parte de la estructura criminal que niegan todos los derechos constitucionales, y en extremo el derecho a la vida.

La dictadura mata a nuestro pueblo, ayer masacró una vez más, en el día dedicado a las madres homenajeadas por una multitud cívica; mientras la dictadura hablaba, su anillo de terror estaba desatado disparando a la multitud, fue una especie de castigo a las madres y al pueblo que mayoritariamente les dijo otra vez que ya no los quieren, que se vayan.

Ayer, por la tarde y la noche, cumplieron las amenazas que hicieron correr días antes, masacrar e imponer terror, ese es el único recurso que les queda porque saben y sienten que les llegó la hora, les llegó el momento final, que creen poder evitar quitando la vida y superando a cualquier mente criminal. La historia se repite, el final también.

Resulta que mientras masacran y aplastan todos los derechos humanos, cínicamente reclaman derechos constitucionales como el derecho de circulación, a propósito de los tranques, mientras la tiranía tranca kilómetros enteros a la redonda de su residencia en El Carmen, anteayer ubicaron barricadas con piedras canteras y unos enormes obstáculos poncha llantas. Era el presagio de la orden de disparar a matar, tienen plena conciencia criminal de lo que hacen.

Los asesinos deben estar en la cárcel, los asesinos del pueblo no tienen derecho a gobernar, mucho menos los asesinos en masa y como siguen matando, no cabe discusión alguna de procedimientos constitucionales para quienes durante 11 años se han limpiado con ellos.

Quien mata y aplasta los derechos y garantías, no solo pierde el derecho a gobernar, sino que el pueblo en rebelión está en su legítimo derecho de sacarlos del poder, porque si atendemos los “derechos constitucionales” de la dictadura asesina, llegarán a 2021 y seguirán en el poder encima de nuestros cadáveres.

Abajo la dictadura, si no se van tenemos derecho a derrocarlos, que le pregunten a los descendientes de la dinastía somocista cómo terminó su historia.    



jueves, 17 de mayo de 2018



La dictadura va a dialogar con orden de matar

Con una generalizada represión, la dictadura pretende aplastar la legítima rebelión que ella misma provocó con los sistemáticos crímenes de Estado. En cada poblado que ataca, se multiplica el repudio y el levantamiento popular.  

Las personas asesinadas por la represión de abril aumentan, por los heridos graves que han muerto en mayo, la lista de caídos es la más grande en años de nuestra historia reciente y sigue creciendo; la mayoría son jóvenes y estudiantes, entre las víctimas se incluyen trabajadores, un periodista, dos policías y adolescentes. 

Los asesinos pararon de contar, negando la cantidad de víctimas, pero no dejaron de matar... Ya son casi 60 y la represión criminal está como que comienza, en mayo han matado a otros jóvenes y adolescentes en la UPOLI, Masaya, Sébaco y Matagalpa. Impunemente les privaron de su derecho a la vida.

La dictadura Ortega Murillo sigue matando, único y monstruoso recurso que le va quedando porque gente es lo que menos tiene. Hablan y hablan de amor, paz y no violencia, mientras sus fuerzas criminales desatan el terror. En cuatro semanas, la población ha respondido con una rebelión, desarmada frente a los fusiles de guerra. Los estudiantes no están solos, el pueblo los acoge como sus propios hijos. 

Mañana se cumple un mes del levantamiento, de una legítima rebelión frente a la opresión, es para la historia, escrita con dignidad y heroísmo por la juventud. La represión no cesa, la resistencia tampoco, por el contrario se multiplica por todo el país; inmediatamente después de intensa represión la gente no ha dejado solas a las poblaciones bajo fuego, como Masaya, Sébaco, Matagalpa, Jinotega, Chontales, León y Managua.

Justo reconocer que dentro de ese mar de gente valiente y solidaria están sacerdotes de la iglesia católica que a riesgo de su propia vida han actuado como escudos de protección a los manifestantes, mientras muchos otros se mantienen en silencio por miedo, para no molestar al poder, indiferencia o complicidad. 

Otra vez atacaron la zona de la UPOLI, es raro el día que no lo han hecho, la semana pasada fue contra los estudiantes de la UNAN Managua; tiran a matar, varias de las ciudades mencionadas fueron blancos de ataques en días recientes, en los últimos cinco días se reportan más asesinados y centenares de heridos. Tan extremo y grave es la represión que la cantidad de detenidos, torturados y perseguidos no se logra dimensionar por completo, el daño es monstruoso. El jefe supremo de la represión criminal, pide pruebas sobre todas las barbaries por él ordenadas.

Los criminales, cobardes y cínicos se visten de paz y amor, atacan a cualquier hora, en la oscuridad de la noche y en plena luz del día, sean policías o paramilitares, al final de cuentas son los mismos asesinos al servicio de la dinastía Ortega Murillo.

Se exhiben con sus armas de guerra, escoltados por los policías, la gente identifica a policías vestidos de civil, cumplen al pie de la letra la orden de la familia gobernante. Los criminales del poder saben que la gente los dejó de querer.

Dicen que van a dialogar y mantienen la orden de matar, obviamente saben que se les desvanece el poder, tienen mucho que perder, es tanto lo robado: Poder y riquezas, más los crímenes de Estado que están desatados y siguen masacrando.

Ayer, el que hace de Presidente, con su esposa al lado y otros cómplices, inauguró el “diálogo”, nuevamente ofendió a todo un pueblo, negando los crímenes y todas las graves violaciones a los derechos humanos. El dictador habló conmovido de 60 asesinados en otras y lejanas tierras del mundo, habló de su pasado en lucha que comenzó en la década de los 60, pero se expresó con amnesia por los 60 que aquí su dictadura ha asesinado en tan solo 4 semanas. 

Nuestra juventud, nuestro pueblo no merece seguir sufriendo ni muriendo, ninguna dictadura, ningún criminal tiene derecho a gobernar, es de sentido común, derechos humanos y Derecho Constitucional.

El tiempo que vivimos es de vida o muerte, de libertad o dictadura y el día de ayer la dinastía reafirmó que están dispuestos a hacer lo que sea necesario para no perder el poder sin importarles el sacrificio y sufrimiento de todo un pueblo. 

Ayer, no solo escuchamos a los principales responsables de todos los crímenes, fue inspirador oír voces que le dijeron en su cara lo que nadie nunca se atrevió a decirles en 11 años, porque el “nuevo modelo de gobierno” solo escuchaba aplausos de sus comparsas. Por eso, aplausos para el Doctor Carlos Tünnermann, para el dirigente campesino Medardo Mairena y el Obispo Abelardo Mata. Y qué decir del universitario y joven Léster Alemán… 

Todas las víctimas fueron homenajeadas en la voz firme, valiente y heroica de Lester, él supo sintetizar los sentimientos de toda una sociedad harta de los abusos del poder. ¡Que hermosos fueron esos momentos, son para la historia!, muchos fuimos estremecidos por la emoción de semejante mensaje, el espíritu de los caídos de abril y mayo se conectó con sus palabras como para decirnos que su sacrificio no está siendo en vano. 

Mientras, del otro lado estaban las caras desdibujadas de los verdugos tragando gordo o tragándose sus mentiras y escuchando lo que no deseaban. Entre todas las mentiras y el cinismo de la pareja, en falso se habló de paramilitares concentrados en la UPOLI, juegos de palabras que no engañan ni a su reducido círculo porque NO existen paramilitares si no son consentidos por las fuerzas del Estado.

Paramilitares o policías, como en efecto los hemos visto operar desde hace un mes. Así los vimos en Ocupa INSS en 2013 y en muchas otras acciones criminales. Entre esas fuerzas que ahora se han constituido como escuadrones de la muerte, busquemos a quienes a media noche o  en la madrugada atacan en diferentes poblaciones. Como prueba del terror negado por Ortega, apocas horas del inicio del tal “diálogo”, dos personas, padre e hijo, fueron ejecutadas en las calles de Bello Horizonte, como en cacería luego de salir precisamente del UPOLI.     

Anunciaron que viene la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), señal de que la dinastía se debilita pero no podemos confiarnos porque siguen siendo peligrosos, cada vez que nos hablan de amor, estemos chiva, porque  es aviso de que vienen horas de terror, crímenes de Estado que el cinismo de Ortega los atribuye a sus víctimas, que ejercen su legítimo derecho de manifestarse.

Hasta el final de sus días, es probable que sigan matando, no podemos creerles ni “tantito así…” sobre sus palabras “bondadosas”. En definitiva, aunque hoy venga la CIDH, ante la represión desatada, es correcto que no cese la legítima rebelión, porque el principio del fin de la dictadura dinástica, ya comenzó.

No más dictadura

Que vivan los estudiantes y nuestra juventud heroica 

Viva Nicaragua libre

martes, 24 de abril de 2018



La Dinastía Ortega Murillo: Una dictadura sangrienta
¿Es acaso el inicio de su ocaso?

LAPRENSA/ÓSCAR NAVARRETE
Dedico el presente, al pueblo en rebelión, a los jóvenes y universitarios, especialmente a los que murieron por las balas asesinas disparadas por orden de la dinastía.

Comencé a escribir la presente reflexión, luego del decretazo contra los asegurados y pensionados del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y cuando todavía se sentía la hostilidad gubernamental contra quienes elevaron la voz (La Fundación del Río y jóvenes en la UCA), por la negligencia en el incendio de la Reserva Indio Maíz, al sur de Nicaragua. 

Como en una carrera de relevo, la protesta cívica de esos jóvenes ambientalistas, se conectó también con la defensa de nuestros derechos sociales. La represión estatal y paramilitar no se hizo esperar. En ese contexto adverso, los jóvenes activaron nuestras conciencias repudiando la confiscación de nuestros derechos, presentes y futuros. 

El pasado miércoles 18 de abril, en las primeras manifestaciones realizadas en León, Managua y otras ciudades, los impedimentos los puso la Policía (llamada Nacional) y con los uniformados del poder atacaron y lesionaron impunemente a jóvenes, adultos y mujeres. 

Con mis colegas del CENIDH, en la anoche de ese mismo miércoles, en la Rotonda Jean Paul Genie de Managua, pude constatar la acción coordinada y subordina de la Policía del régimen, con una fuerza organizada que comete crímenes sin que se le aplique la ley, por el contrario son resguardados por la institución que por mandato constitucional debe prevenir delitos (Artículo 97 constitucional).

Ahí tuve la oportunidad de reclamarle al jefe que dirigía las tropas antimotines de que no permitiera la comisión de un nuevo crimen, pero que va, la violencia de Estado se consumó, mientras reclamaba la acción cobarde de uno de los para, me golpearon la cabeza con un bate y a otros colegas a pedrada, pero intrascendente para lo que harían después.

Al día siguiente comenzaron a matar, por eso el título de arriba me lo terminó de sugerir la misma dictadura, debido a los crímenes de Estado; en tan solo 5 días han privado de la vida a más de 25 personas, incluyendo niños y no conocemos a cuántos más porque los crímenes fueron acompañados con la negación de la información y la verdad. Tantos asesinados supera la cantidad de muertos en las luchas universitarias y sociales durante los tres gobiernos anteriores (1990-2006). 

Desde que Daniel Ortega Saavedra se instaló en el gobierno, en “su segunda etapa de la revolución”, hace ya 11 años, en general el país había permanecido en una relativa calma; a tal punto que las graves violaciones a los derechos humanos contra la vida, la libertad y otros derechos, no habían sido suficiente para estremecer conciencias y poner en su lugar a esta dictadura.

La huelga como instrumento de la defensa de los derechos y condiciones laborales, desapareció del abecedario de los poderosos sindicatos, las pocas expresiones de protesta terminaron reprimidas y sus dirigentes encarcelados, sin mayores traumas para el modelo tripartido y el casamiento con los más ricos. Obviamente, en esas circunstancias de control y sumisión, los soberbios del poder estaban confiados que no serían aporreados por centro de trabajo alguno que defendiera su seguridad social.

Los crímenes de Estado: masacres, ejecuciones contra la vida, detenciones ilegales y prolongadas, procesos sin respeto a las garantías de un legal y debido proceso; expropiaciones y despojos de propiedades; la corrupción generalizada e impunidad a favor de la familia y sus allegados; la brutalidad contra toda voz y expresión libre; la censura y cierre de espacios autónomos de medios de comunicación; la represión a migrantes también brutal e inhumana, en otras palabras, todas las maldades habidas y por haber, incluyendo los fraudes electorales y constitucionales, no le habían hecho mella a la familia.

Además de matar, lesionar y detener en masa, asaltan y roban. Según las circunstancias y conveniencias, la institución policial y los uniformados del poder (los para) se turnan los roles criminales y exhiben públicamente operaciones coordinadas.


Todo le había funcionado bien al régimen dinástico, a tal punto que algunas víctimas terminaban agradeciendo al verdugo por alguna concesión y gracia de lo que debe ser y es un derecho humano. 

En fin, todo el largo listado de abuso de poder que ha caracterizado a la dictadura, hasta hace pocos días aparentaba no molestar la salud del “buen gobierno, cristiano, socialista y solidario”, los coros y aplausos de sus comparsas brillaban junto a sus multicolores mastodontes de latas, expresión del derroche del dinero ajeno y que en medio de la protesta social de la semana, los manifestantes empezaron a derribar.

Ese estado de aparente tranquilidad, conformidad y resignación, llegó a un punto crítico y tenían que ser los jóvenes los que nos diera una extraordinaria lección; la respuesta del poder concentrado en El Carmen fue una generalizada represión, al extremo de matar, incluyendo a niños. Con todas sus letras, el poder que nos desgobierna es una dictadura y sangrienta. 

Crímenes de Estado, con la agravante de la impunidad y al mejor estilo de la novela 1984 (G. Orwel), el “Ministerio de la Verdad” cínicamente, la Gran Pareja le echa el muerto a los otros, porque “se matan entre pandilleros”, cuando no queda dudas de que toda la sangre derramada, vidas perdidas incluyendo la de los policías, es consecuencia del sistema de violencia ordenada por y para sostener en el poder a la dinastía Ortega Murillo y su círculos de cómplices y criminales. 

La relativa calma, les había permitido una cómoda sostenibilidad en el poder conservado a punta de fraude y represión. La soberbia de esos encumbrados por el poder los llevó al extremo de una borrachera al borde del delirio, por eso su francachela, con la forma de imponer el “nuevo modelo” para todo lo que les ha roncado. 

Por intimidación o seducción, nadie les hacía sombra aunque hasta en su sombra ven enemigos. Pero, en una semana de contundente protesta la dinastía se tambalea y comienza a perder el control social que era casi absoluto, las bases o sus columnas se estremecen, lo peor para el régimen es el levantamiento de los estudiantes, porque en la historia reciente de la humanidad, las rebeliones ciudadanas han tenido rostro de mujer y juventud. Es el rostro del pueblo.

No se había sofocado el incendio de la Reserva Indio Maíz, cuando la dictadura encendió el fuego de la violencia de Estado, sin facultades constitucionales para hacerlo, por decreto pretendía imponer un brutal golpe a la economía familiar con el aumento de las cotizaciones de los afiliados al INSS y reducción de las pensiones, confiscando con ello el presente y futuro y con el riesgo de aumentar.

La hegemonía sobre las universidades se erosionó, los universitarios se alzaron y su voz se multiplicó y cuando los comenzaron a matar, la población no los dejó solos, ahora los acompaña, la gente se moviliza recolectando alimentos, agua, medicina y mascarillas para protegerse de los gases lacrimógenos, hace 39 años sucedió la insurrección final que votó a aquella odiada dictadura. La historia de oprobio la repiten los Ortega Murillo, ya el pueblo les está dando su lección.

En pocos días se multiplicó la protesta, muchas ciudades rebeladas, la mayoría acompañada de la convicción que facilita la razón, los jóvenes y estudiantes activaron corazones por todas partes, dicen que Monimbó es Nicaragua se levantó, León, Estelí y Matagalpa, Chontales, por el sur y por el norte, por el Caribe también, por todas partes Nicaragua en Rebelión.

Para que no conociéramos sus crímenes intentaron silenciar toda voz que se arriesgara en dificiles circunstancias a decir la verdad, por eso cerraron los canales 12, 14, CDNN (23) 51 y canal Estelí momentáneamente y por varios días 100% noticias, reabierto el día de hoy, luego de una marcha de "grupos minúsculos" que por todo el país se expresaron hasta más de un millón de personas.

Cuando Daniel y su esposa hablaron, el derramamiento de sangre, dolor y muerte estaba en varias partes, y cuando los dos hablaron  fue para echarle gasolina al fuego. El que hace de Presidente en Nicaragua señaló que los jóvenes no conocen la historia, además de referirse a ellos como pandilleros y no como universitarios. Sobre ese mensaje, mi hija que es una adolescente, dijo que Daniel Ortega y su esposa, están dando a conocer la historia a los jóvenes, porque la están repitiendo.

Qué pasará en adelante y después de una demostración multitudinaria realizada el día de ayer… Dicen que una fiera herida es más peligrosa, entonces debemos prepararnos para escenarios peores, porque se están reorganizando, aunque por ahorita no encuentran qué hacer, no nos confiemos porque tienen mucho que perder y ya demostraron suficiente de lo que son capaces para conservar su elevado Status Quo.

Ortega derogó el decreto que activó la protesta. No obstante, sus fuerzas represivas asesinaron para imponer lo que nunca se debió aprobar. 

La población en rebelión exige justicia y grita los nombres de todos los asesinados por la dictadura, el reclamo es generalizado y por todos los derechos; han sido tanto los abusos y crímenes de Estado que las y los defensores de derechos humanos reciben muchas denuncias sobre más víctimas. Por eso ahora se oye también un grito que dice: !No más dictadura!.

La gente se despoja del miedo, exige derecho a rostro descubierto, abril de 2018 ya es parte de nuestra historia, no sabemos cómo terminará todo, han sido 8 días de la violencia de Estado que mató a tantos jóvenes en tan poco tiempo y encarceló y golpeó a centenares por el "delito" de alzarse legítimamente contra la dictadura.

La rebelión universitaria que se extendió en todo el pueblo la puso en jaque. Será acaso el inicio de su ocaso…? No hay dudas que, como dice la canción: Cambia, todo cambia.
Por ahora, ya están notificados de la decisión de un pueblo de vivir en libertad y sin miedo.

Por la salud y los derechos de todos y todas... No al borrón y cuenta nueva, no a la impunidad.

!!!QUE SE VAYAN, NO MAS DICTADURA!!!.

lunes, 16 de abril de 2018



Incendio, ciudadanía, represión y rotondeo

Las diversas reservas como Bosawas e Indio Maíz y todos nuestros bosques, son: clima, oxígeno, biodiversidad, en fin, pulmones de nuestro mundo y es un privilegio que estén en Nicaragua y aun contemos con ellas, porque desde hace años sufren, fundamentalmente, por la actividad humana o inhumana, lo que trae consecuencias que no asumimos ni asimilamos, porque somos de la creencia de que no pasa nada y que la vida continúa.

Por su riqueza resultan atractivas para los explotadores de las industrias extractivas. No solo el fuego las devora y las responsabilidades son por acción o por omisión. En medio de supuestas prohibiciones o vedas forestales, los camiones desfilan con la madera preciosa y en la misma proporción de las áreas desoladas se extiende la frontera agrícola.

Irresponsables en la prevención
El grito de las reservas Bosawas e Indio Maíz, así como de los bosques de pinos y otros, expresado por los pueblos indígenas y comunidades de esos territorios, no ha tenido eco como corresponde de parte de un Estado y gobierno indolente.

Unas cuantas familias se enriquecen, pronto estarán entre el selecto club de los millonarios, mientras tanto en papel que aguanta todo, la Constitución nos habla de la pacha mama, pero en la realidad quienes destacan por su maldad destructiva son unos mata mama. Sea mediante el fuego o el despale indiscriminado, estamos devorando el presente y futuro.

Campeones de la represión
Nada que ver con la prevención, eso sí son campeones para la represión. Por eso de nuevo el rotondeo, buses en el acarreo de jóvenes y adolescentes uniformados, motorizados que se movilizan impunemente armados; escoltados por centenares de policías que para prevenir la delincuencia común en los barrios responden no tener para el combustible. Eso es policía política, policía partidaria.

Así, mientras los bosques son devorados por el fuego, jóvenes ejerciendo ciudadanía son atacados por las fuerzas combinadas de la policía y los otros uniformados con el manto de la impunidad criminal consentida y promovida por el Estado.

Los señores y señoras del poder, le temen a la libertad. Las voces se comienzan a sentir mucho más, con mucha juventud sobre todo, una lección para los incrédulos que cuestionan que la expresión solo es en las redes.

Los de arriba, los abusadores del poder, solo tienen como respuesta la represión. Es lo que vimos en la UCA, sobre carretera a Masaya, es lo que sucedió en otras ciudades. Centenares ejerciendo ciudadanía, la mayoría con sus propios esfuerzos, nada que ver con los movilizados por el poder.

La libre circulación restringida, los abusos del poder se empeoran cuando la movilización es para el ejercicio de ciudadanía, por eso el registro vehicular con amenazas de quitar licencias y multar a conductores que trasladan a voces ciudadanas que exigen derechos frente un Estado represivo.

No permitieron aproximarse en dirección a la reserva Indio Maíz, mientras menos se conocieran los alcances de la tragedia, mejor. La Ley de Seguridad Soberana garantiza ese Estado de Excepción y a la detención de nacionales y extranjeros le llaman retención, o medida de protección; así quieren que les creamos sobre lo acontecido en el fuego devorador.

Nos informan lo que quieren y cuando quieren y sin derecho a verificación, preguntar o cuestionar es cuasi delito para estos abusadores del poder que nos desgobiernan desde hace más de 11 años.   

Persiguen a la Fundación del Río que, con los del gobierno territorial, nos alertaron del incendio. Ni delito ni pecado el que nos hayan avisado. Pero, como en las tragedias no dejan de haber comedias, un diputado del “gobierno más honrado” les gritó ladrones “porque andan pidiendo dinero”.

El cinismo se hace sentir porque en Nicaragua ya perdimos la noción sobre la rendición de cuenta de todas las instituciones del Estado a la que pertenece el honorable diputado. El colmo de la corruptela, pasa la cuenta a los de la Fundación y me consta que les negaron su derecho de apelación, con el “argumento” de que la señora arbitrariedad y el señor de los abusos ya habían dicho la última palabra: Condenarlos y sin derecho a queja.

A  los verdaderos delincuentes que le pegan fuego a nuestros bosques, los apañan con el silencio, ni los capturan ni los procesan, cuando lo hacen es para el remedo de justicia y por supuesto nunca contra los grandes, ni los bien conectados al poder que viola con sus cómplices los derechos humanos del pueblo.

Agreden, detienen y persiguen a jóvenes que alzan su voz en diferentes ciudades y comunidades,  los todopoderosos de arriba sienten que el fuego que encendieron y no apagan les llega, por eso nos echan a los de abajo que escuchan la verborrea del diputado entarimado.

Empleados del Estado, adolescentes y jóvenes continúan en las rotondas, con policías y motorizados bien resguardados. Temen que alguien osado haga pinta en alguno de esos mastodontes de rosado.

El clima se agita, el fuego sube la temperatura, aunque los de arriba están con aire acondicionado. Están chiva, a falta de razón, la represión. Y, como la corrupción no tiene cómo persuadir, buscan en otro lugar el delito. 

Aumentan la represión… Sienten algo de presión, porque la ciudadanía se multiplica, voces gritando derechos y libertad. Dicen que ya apagaron el incendio, aplausos a los que lo hicieron pues seguramente corrieron mucho riesgo. 

Todos perdimos, aunque los inimitables celebran “porque ganamos Indio Maíz”, !Qué cáscara! es el cinismo inimitable.

El clima está caliente, se vuelve más insolente cuando no hay árboles sino latas con miles luces fluorescentes.      

Incendio, ciudadanía, represión y rotondeo… Ante la ciudadanía que alza la voz,  ¡que chivas los veo!