miércoles, 12 de octubre de 2016



La Impunidad tiene a la Justicia sin pies ni cabeza

En cualquier país donde funciona la institucionalidad, el Estado de Derecho y no de desecho como en Nicaragua, un hecho públicamente denunciado que constituye violación al orden constitucional y a los derechos humanos, es investigado por órganos competentes e independientes con la finalidad de esclarecerlo y establecer las responsabilidades, lo contrario es impunidad. Es crimen sin conocimiento de la verdad. Exactamente ese es el panorama de la Nicaragua Nicaraguita.

El viernes recién pasado, el periodista Carlos Fernando Chamorro Director de la Revista Confidencial, presentó en el CENIDH una denuncia pública sobre espionaje y acoso realizado por agentes del Estado (militares) y por activistas del partido de gobierno en perjuicio de la labor periodística que realiza el colectivo de trabajadores de dicho medio.

Un par de años antes, otros militares habían hecho lo propio con el periodista Ismael López del mismo medio de comunicación. La respuesta del Jefe del Ejército es que no había nada que investigar porque el Ejército no realiza espionaje político. Son varios los hechos de intimidación contra personal de Confidencial, en general la respuesta ha sido la descalificación o el silencio, o sea no se pueden investigar a sí mismo.

El periodismo investigativo, que busca la información que esconden los agentes del Estado, es blanco de ataque por los operadores políticos del régimen familiar, para lo cual usan y abusan del poder arrasando con las prohibiciones constitucionales de respetar nuestros derechos humanos, entre ellos el derecho fundamental de informar y ser informados. 

En ese sentido, es pertinente recordar que la periodista Elizabeth Romero, del Diario La Prensa, hace dos años presentó denuncia sobre ataques de allegados al régimen, cuyo proposito era vincularla a grupos de alzados en armas, exponiendola a la animadversión  pública y social. Lo obvio: No aclarar nada o la descalificación.

La impunidad campea en nuestro país y es un mal nefasto de larga data, con renovación e intensidad según quien gobierna y cómo gobierna. En los últimos años la conocemos como carta de presentación de los abusadores del poder público o privado. Dime qué poder tienes (político o económico) y te diré cómo te aplico la ley, esa es su lógica. Los ejemplos abundan, enunciaremos algunos para que no olvidemos y con la idea mínima de hacer uso del poder de la palabra.

Sin pies ni cabeza

Resulta que el mismo viernes, en reacción a lo expuesto por Carlos Fernando, el Ejército de Nicaragua se limitó a decir que la denuncia de Confidencial no tiene ni pies ni cabeza, sin abordar el contenido de fondo de los graves hechos que implican a los militares haciendo de las suyas con su “trabajo de inteligencia” cuyo propósito es acosar, intimidar para neutralizar al medio de comunicación y de paso a la sociedad que se informa y expresa a través de Confidencial, Esta Noche y Esta Semana.

Podemos observar que en esta ocasión el Ejército no se refirió a los hechos, sino que se concentró en descalificarlos para no investigarlos. Es obvio suponer que ninguna institución estatal lo hará. En ese sentido, corresponde (debería…) hacerlo la Policía Nacional o el Ministerio Público, pero al comienzo del presente escrito señalé que ese es el caso donde existe institucionalidad, pero estamos en Nicaragua donde la misma está en manos y bajo absoluto control de los que ordenan la persecución.

Sin pies ni cabeza tienen a nuestra justicia. Así la tienen: Arrinconada y anulada en una cantidad de hechos criminales que permanecen en completa impunidad. Se acuerdan del bombazo de Pantasma… Fue en enero del año pasado, un operativo militar de “aniquilamiento” mató a varias personas, fue tal la potente explosión que los cuerpos quedaron desmembrados.  

El CENIDH presentó un informe que recoge testimonios de la comunidad donde fue el atentado, cuyas versiones identifican como ejecutores del operativo  a militares. ¿Qué dijo el Ejército al saber del Informe del CENIDH? Que esta institución no era competente para el esclarecimiento del crimen y que las autoridades que sí lo son, presentarían los resultados oficiales de una investigación seria… Saben qué?…

…Estamos esperando dichos resultados. Ni el Ejército y en particular ni la Policía (competente para esclarecerlo) han dicho una oración sobre dicha operación. Corrieron a descalificar la labor del CENIDH y eso fue todo, quedaron sin argumentos y certificaron con los hechos criminales y su silencio posterior que a la justicia la tienen sin pies ni cabeza.

¿Se acuerdan de Ocupa INSS…? La Policía dejó que las fuerzas de choque impusieran terror contra los ancianos y jóvenes la madrugada del 22 de junio de hace tres años. Después a los llamados operadores de justicia (Policía y Fiscalía) se les complicó el caso y declararon que es complejo (muy difícil de esclarecer). Aun no encuentran los carros, motos, carteras, computadoras, tabletas y celulares robados.

Es entendible que le sea complejo aclarar ese crimen porque de hacerlo se echarían presos a sí mismo, pues el asalto fue en las narices de los policías que tenían órdenes de no actuar. Obviamente ese caso no tiene ni pies ni cabeza para una policía y fiscalía, dado que es imposible hacer justicia poniendo en la cárcel a sus propios compañeros.

En noviembre de 2012, un grupo de mujeres fueron abusadas por agentes de la PN de Nueva Guinea, en el contexto de la denuncia de elecciones municipales fraudulentas y del despojo de la elección de alcalde de la localidad. Al más alto nivel se ofreció que una comisión investigadora presentaría informe sobre dichos hechos… Estamos esperando.

En septiembre del año pasado, en hechos de violencia fueron privados de la vida en Waspám y Bilwi, un líder indígena y un militante de la JS19J, ya cumplieron un año y no se conocen resultados de la investigación de “las autoridades competentes” que nos exhiba la verdad y se haga justicia de verdad.

En el tema relacionado al derecho a la verdad y a la justicia, señalo otros ejemplos de cómo a la justicia la tienen sin pies ni cabeza. Es el poder de la impunidad o mejor dicho la impunidad del poder.

Las debidas diligencias de investigación, característica de instituciones competentes, imparciales y creíbles, es una frase hermosa reducida a un ideal lejano de alcanzar gracias a los impunes de esta Nicaragua real. 

En conclusión, es fácil comprender las declaraciones del alto mando militar sobre que la denuncia de Carlos Fernando no tiene pies ni cabeza. Es la descalificación de quienes tienen rato de estar abusando del poder y son protagonista del estado deprimente de la justicia nicaragüense.

Para mayor información recomiendo publicación del CENIDH sobre Impunidad de las Violaciones a los Derechos Civiles y Políticos en Nicaragua (2007-2013).




!Derecho que no se defiende es derecho que se pierde!

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