viernes, 13 de octubre de 2017



Cataluña y la unidad del Estado español

La represión exhibida por las fuerzas del orden español para frustrar la realización del referéndum de Cataluña, realizado el pasado domingo 1 de octubre, contrario a la voluntad y objetivo del poder central y unitario, alimentó la decisión de acudir a las urnas. Aunque éstas carecían del reconocimiento del orden jurídico de España, la brutalidad policial para impedir la votación contribuyó a alejar, más que a persuadir.

Los promotores de la independencia de Cataluña son tachados de separatistas y de no contar con la legalidad. En ese sentido, los deseos de mantener a una España en unidad se enfrentan a una compleja realidad que implica la pretensión de independencia y la forma de cómo tratan de sofocarla.

A la ilegalidad del referéndum se impuso la legalidad de la represión y a qué costos… Consecuencias negativas de una crisis política cuyo horizonte no se ve despejado. Una acción considerada legal no siempre es legítima, es el caso del operativo policial con desproporcionado uso de la fuerza, violatorio de derechos humanos de centenares de catalanes reprimidos porque querían ejercer el voto.

En el otro extremo, lo considerado ilegal como el referéndum no es sinónimo de ilegítimo, por eso es que el caso de los catalanes y la España unitaria es un problema que no se encasilla en lo legal, por ende la solución no vendrá si prevalece la represión.

Ejercer el voto como expresión de decisión, no se simplifica con el argumento y cuestionamiento de su ilegalidad. El Gobierno central se hizo sentir e impuso su razón de Estado con represión. El Presidente español Mariano Rajoy declaró en medio de la represión que no hubo referéndum y a la actuación estatal de palo limpio, la consideró una opción del Estado de Derecho. 
 
No hay que ser analista para suponer que el conflicto se agravará, como en efecto está en desarrollo. El Gobierno central, que con costo se formó después de varios intentos de coalición, enfrenta quizá una de las peores crisis de la España contemporánea. 

En la historia de la humanidad, los Estados se han configurado mediante la conquista de la violencia, así se hicieron grandes mientras otros se redujeron, nuestra América lo certifica y modernamente la misma Europa y otras regiones tienen países con divisiones y desprendimientos territoriales. 

Sean por razones geopolíticas, económicas y culturales, las demandas de independencia se respaldan o rechazan de acuerdo a una diversidad de intereses, entre ellos la unidad indisoluble de los estados, en los peores casos han terminado despedazados.

Ayer 12 de octubre se celebró el día de hispanidad, en el continente también existen voces que reclaman por aquellos tiempos de ingratos recuerdos de una conquista y expansión colonial de esa España que ahora enfrenta el desafío de conservar su unidad territorial sin imponer a los catalanes lo que en su tiempo sintieron nuestros antepasados.

En fin, la madre patria se la juega con sus propios hijos.

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