lunes, 14 de marzo de 2016

El asesinato de Berta Cáceres Flores y la consternación de Daniel Ortega
¿Se puede servir a dos causas opuestas al mismo instante?

El 02 de marzo recién pasado, fue asesinada la defensora de Derechos Humanos y líder indígena Berta Cáceres Flores, cuyo ejemplar compromiso mereció el reconocimiento internacional: En 2012 recibió el premio Shalom, otorgado cada año en Alemania a quienes luchan por la justicia y la paz en el mundo, a riesgo de la propia vida y el año pasado fue homenajeada con el Premio Goldman de Medio Ambiente, conocido como el Nobel Verde.

En esa ocasión Berta dijo: ¡Despertemos¡ ¡Despertemos Humanidad¡ Ya no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de solo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal

Estaba consciente de los peligros y amenazas que enfrentaba, varios de sus colegas defensores habían sido asesinados y ella denunció con firmeza dichos crímenes.

Sobre su asesinato, la investigación y responsabilidad en el mismo, el 09 de marzo, familiares de Berta y el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras COPINH, en conferencia de prensa leyeron un comunicado con EXIGENCIAS AL ESTADO DE HONDURAS ANTE EL ASESINATO DE BERTA CÁCERES FLORES.

Por la trascendencia y contundencia de dicho comunicado citaré aspectos que nos permiten comprender e interpretar los alcances del mensaje que Daniel Ortega le dirigió a su “querido hermano Presidente Juan Orlando” (Hernández).

El comunicado refiere los peligros que enfrentan las defensoras y defensores hondureños en su labor de acompañamiento a las víctimas de ese país, veamos la siguiente cita: “Lo ocurrido no constituye un hecho aislado, su muerte demuestra la grave situación de riesgo en que nos encontramos las y los defensores de derechos humanos y en particular quienes defendemos los derechos de los pueblos indígenas y de los bienes comunes de la naturaleza en contra de la explotación de nuestros territorios. Este peligro es permanente y afecta a todas las personas que nos rodean, incluida nuestra familia”.  

El Estado hondureño, contrario a proteger a defensoras como Berta, significó una real amenaza, veamos la siguiente cita: “En los últimos años, tanto Bertha, nosotros, la familia e integrantes del COPINH hemos sido víctimas de numerosos actos de hostigamiento, amenazas, persecución y criminalización por parte de agentes estatales y no estatales. En especial a partir de la entrada en funcionamiento del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, desarrollado por la empresa DESA (Desarrollos Energéticos s.a) dentro del territorio de la comunidad Lenca de Río Blanco”.

El Estado de Honduras con responsabilidad en el crimen. Al respecto, el comunicado de la familia de Berta y COPINH dice: “Todos los hechos de persecución en contra de nuestra fueron denunciados y públicamente conocidos, sin embargo no se adoptaron medidas efectivas de protección, tampoco se investigaron ni hubo voluntad política para escuchar la voz del pueblo lenca que demanda respeto a su territorio y a su dignidad. Por ello, el Estado de Honduras es responsable del asesinato de nuestra compañera y madre Berta Cáceres”

El comunicado plantea cinco exigencias relacionadas a las investigaciones que realiza el Ministerio Público. La familia y COPINH consideran indispensable la participación de expertos de la CIDH. También demandan la cancelación de las concesiones que explotan las riquezas de las comunidades indígenas; así como la des militarización y la aplicación de la Ley para protección de los defensores y defensoras en Honduras.

El sábado 5 de marzo, el 19 digital publicó el Mensaje enviado por Daniel Ortega a su homólogo hondureño Juan Orlando Hernández, a quien Daniel llama “querido hermano Presidente Juan Orlando”. Dice el del mensaje: “Hermano Presidente: Con mucha consternación hemos tenido conocimiento del terrible crimen cometido contra la destacada Dirigente Lenca de Derechos Humanos y Ambientales, Berta Cáceres, quien fue asesinada en su vivienda de La Esperanza, Municipio del Departamento de Intibucá, Honduras.

Respaldamos, querido Hermano Presidente Juan Orlando, todas sus Luchas para hacer de Honduras un País más seguro...” “Cuente Usted, Hermano Presidente, con nuestra Solidaridad y Apoyo.  A través suyo hacemos llegar el Saludo y Abrazo de Rosario, y de todas las Familias nicaragüenses, a Usted, su Gobierno, su Pueblo, y en particular a la Familia, Madre, Hij@s, Herman@s de Berta, Ejemplo de la Valentía y Carácter de las Aguerridas Mujeres, de nuestra querida Centroamérica”.

La consternación Daniel y la compañera ante el terrible crimen, efectivamente es un sentimiento de mucha gente en Nicaragua y muchos países más, especialmente de los y las defensoras de Derechos Humanos que luchan por un mundo con democracia, en justicia y libertad. Quizá me habría sentido representado con el mensaje del gobierno de Nicaragua pero resulta imposible, pues no se puede servir a Dios y al Diablo y es lo que se evidencia en la comunicación presidencial.

Cómo pueden Daniel y su compañera, dirigir un mensaje de conmoción y cariño para la familia de Berta a través de un mensajero (el “querido hermano Presidente Juan Orlando”), que es el Jefe del Estado, considerado responsable del asesinato, como observamos en el comunicado de la familiares de Berta y Copinh.

Es incoherente e inconsecuente, sentir en los más hondo, cualquier injusticia cometida en cualquier parte del mundo, expresando dolor y a la vez saludar y ser solidario con el jefe del estado donde asesinaron a Berta, el Estado que la persiguió, la amenazó, no cumplió con las medidas cautelares otorgadas por la CIDH, y finalmente responsable de su asesinato y para colmo, cínico porque inventan motivaciones que pretenden confundir a la opinión pública hondureña y del mundo.

El Estado hondureño, mediante sus órganos de investigación inmediatamente después de que se conociera el asesinato de Berta, comenzaron a difundir diversas hipótesis como: crimen pasional, robo, crimen con participación de sus mismos compañeros de COPINH, en fin cualquier motivación menos la que implica al estado, sus agentes o los escuadrones de la muerte, sicarios que actúan con su complicidad. 

Quienes actuaron con activa hostilidad, sin la legitimidad social ni la imparcialidad que se exige para todo crimen, ahora investigan o mejor dicho se investigan a sí mismos. Por eso la familia de Berta, su madre, sus hijos, y los amigos de COPINH, con toda la razón exigen la participación internacional de expertos, a instancia de la CIDH.

Cuando oí por una de las emisoras oficialistas, que Daniel y la compañera expresaron su consternación por el asesinato de la compañera Berta, creí estar fuera de onda, que no estaba oyendo bien lo que decían, pues hasta llegué a pensar con una fugaz ilusión que la pareja tenían un alto grado de sensibilidad frente a las y los defensores y que entonces nos iría mejor acá en Nicaragua, pues a Berta la mataron por enfrentar a los poderes públicos y privados en defensa de la madre tierra.

Pero que va, la historia se resume en un manejo de imagen con un mensaje que procura quedar bien con los hermanos hondureños que luchan por la justicia y contra la impunidad y de paso se abrazan con el Jefe de Estado repudiado por la sociedad y el mundo que exige justicia.

¿Qué calculan con ese mensaje de quedar bien con el mandatario del Estado que violó el Derecho a la vida de la líder indígena Berta Cáceres, por la cual afirman estar consternado…?

Si realmente les conmueve cuando agreden a las y los defensores, sería bien que vuelvan la mirada hacia Nicaragua, donde la hostilidad, la intimidación y la agresión contra los mismos es la práctica del actual sistema dominado por la pareja. 

La comunidades del caribe norte aun esperan por el esclarecimiento de decenas de indígenas y líderes asesinados por defender sus territorios ancestrales. 

¡Viva el ejemplo de lucha y dignidad de Berta Cáceres!


¡Defender Derecho es un Derecho!

No hay comentarios:

Publicar un comentario